La información contenida en este sitio tiene carácter publicitario

Nuestra Historia

Todo comenzó en el invierno de 2018, cuando un grupo de mujeres de diferentes generaciones se reunió en una casa antigua de Villarrica con una pregunta: ¿cómo podemos evitar que las técnicas de nuestras abuelas se pierdan?

La respuesta no fue simple. No bastaba con documentar los patrones o grabar videos tutoriales. El tejido tradicional se aprende con las manos, se transmite persona a persona, en ese silencio compartido frente al telar donde las palabras sobran y los gestos lo dicen todo.

Paisaje del sur de Chile con montañas y vegetación
Las montañas del sur de Chile, hogar de generaciones de tejedoras

De la idea al taller

Aquel primer encuentro derivó en reuniones semanales, luego en talleres informales para amigas y vecinas, y finalmente en lo que somos hoy: un proyecto educativo que ha formado a más de trescientas personas en el arte del tejido tradicional.

No somos una escuela en el sentido convencional. No tenemos un edificio con aulas ni un programa rígido de certificaciones. Somos una red de espacios, de casas y comunidades que abren sus puertas para compartir conocimientos que pertenecen a todos.

Cada taller es diferente porque cada maestra trae su propia historia, sus propios patrones heredados, su forma particular de entender el oficio. Esa diversidad es nuestra mayor riqueza.

Nuestro Equipo

Retrato de Isabel Huinca

Isabel Huinca

Directora y maestra tejedora con más de treinta años de experiencia

Retrato de Marisol Cayuqueo

Marisol Cayuqueo

Coordinadora de programas y especialista en tintes naturales

Retrato de Andrés Sepúlveda

Andrés Sepúlveda

Responsable de logística y relaciones con comunidades

"No enseñamos a tejer. Acompañamos un proceso de redescubrimiento."
— Isabel Huinca, fundadora

Nuestros valores

Respeto por el origen

Las técnicas que enseñamos tienen dueñas. Pertenecen a pueblos, a comunidades, a familias que las han cuidado durante generaciones. Nunca olvidamos ese origen. Trabajamos siempre en colaboración con las comunidades, reconociendo su autoría y asegurando que los beneficios del proyecto lleguen a quienes han preservado estos conocimientos.

Aprendizaje sin prisa

En un mundo que todo lo quiere rápido, nosotras proponemos lo contrario. El tejido enseña paciencia. Cada taller tiene el tiempo que necesita, y cada participante avanza a su ritmo. No hay presión, no hay competencia. Solo el placer de crear.

Comunidad antes que competencia

Nuestras alumnas y alumnos forman parte de una red que va más allá del taller. Se ayudan, comparten proyectos, se reúnen a tejer juntas. Hemos visto nacer amistades profundas entre personas que se conocieron frente a un telar.

Grupo de personas trabajando juntas en un taller
Los talleres son espacios de encuentro y aprendizaje colectivo

El camino por delante

Miramos hacia el futuro con ambición moderada. No queremos crecer por crecer. Preferimos profundizar: llegar a más comunidades rurales, formar a nuevas maestras que puedan continuar esta labor, documentar técnicas que están en riesgo de desaparecer.

También soñamos con crear un espacio permanente donde exhibir la historia del tejido chileno, un lugar donde las piezas antiguas conversen con las nuevas creaciones, donde cualquier visitante pueda entender la profundidad de esta tradición.

Pero eso vendrá a su tiempo. Por ahora, lo importante es el próximo taller, el próximo grupo de manos aprendiendo a guiar los hilos.

Forma parte de nuestra comunidad

Descubre cómo el tejido puede transformar tu relación con lo hecho a mano.

Explora nuestros talleres

La información presentada en esta página refleja la experiencia y filosofía de nuestro proyecto. Los resultados individuales pueden variar. Las imágenes son representativas y pueden no corresponder exactamente a las instalaciones o actividades actuales.